Tenía una apasionante vida dedicada al cuidado de los gorilas. Y sufrió una muerte horrorosa

Antes de Dian Fossey se pensaba que los gorilas eran agresivos y peligrosos.

Durante la segunda mitad del siglo XX, los gorilas no eran animales que fueran aprobados por la gente. Los consideraban agresivos, violentos y peligrosos, sobre todo por la imagen que las películas -como King Kong- mostraban de ellos. Dian Fossey fue la persona que cambió esa imagen.

Nació en Estados Unidos en 1932 y estudio terapia ocupacional, aunque su gran pasión siempre fue África. Por ende, en 1963 decidió viajar al lugar de sus sueños y allá conoció a Louis Leakey, paleontólogo dedicado a estudiar fósiles.

Tras compartir con Leakey, Dian llegó a la conclusión que para entender la evolución había que conocer y estudiar a los primates. Y decidió hacerlo por cuenta propia, empezando a integrarse en la vida de los gorilas de montaña, quienes se convirtieron en su vida entera.


Dian se integró de tal forma a la sociedad de los gorilas, que pudo estudiar su comportamiento de la forma más natural posible y gracias al libro que escribió sobre ellos, logró cambiar la percepción que las personas tenían de estos animales.

“El gorila es uno de los animales más difamados del mundo. Después de más de 2.000 horas de observación directa, puedo dar cuenta de que menos de cinco minutos de ellos es lo que podría llamarse comportamiento ‘agresivo””-Dian Fossey para National Geographic.

Partió su investigación en el Congo, pero por los problemas políticos del país terminó asentándose en Ruanda, donde fundó el Karisoke Research Center.

Aunque Dian no solo se dedicó a estudiar a los gorilas, sino que también a protegerlos tanto de cazadores como de los turistas que interrumpían su forma de vida normal. Le hacía creer a los aldeanos que era una bruja utilizando máscaras y se peleó con el gobierno de Ruanda.


“Su amor por los gorilas y su odio hacia los cazadores furtivos realmente influyeron en su comportamiento, y algunas personas piensan que eventualmente se interpuso en el camino de la gestión racional del centro de investigación”.-Kelly Stewart, primatóloga que trabajó con Fossey durante un tiempo, a BBC.

Para Fossey, el peor de las agresiones contra los gorilas -y lo que le provocó una profunda depresión-, fue el asesinato de Digit, un gorila con quien tenía una relación tan especial que este le permitía tocar a sus crías.


“Para mí, este asesinato fue probablemente el evento más triste en todos mis años de compartir la vida cotidiana del gorila de montaña”.-Dian Fossey para National Geographics.

Aunque siempre fue muy reconocida por su devoción hacia los gorilas, los colegas que trabajaron con Dian asegura que no era una persona fácil de tratar.

“Exigía total lealtad, pero nunca se sabía si iba a amarte u odiarte ese día. Podía ser muy encantadora, muy divertida y muy solidaria. Y luego podía volverse contra ti”.

-Kelly Stewart.


Dian encontró la muerte de una forma trágica, a finales de 1958 fue atacada brutalmente en la cabaña donde vivía aislada. Tenía el cuerpo lleno de heridas, moretones y la cabeza partida en dos.

Aunque en un comienzo se pensó que los culpables eran los cazadores furtivos con los que peleaba todo el tiempo, al final quien fue encontrado responsable de su asesinato fue Wayne Richard McGuire.

Wayne trabajaba bajo la tutela de Dian y, según testigos, el hombre no estaba contento con su propia tesis y asesinó a Fossey con la intención de robar su trabajo y publicarlo bajo su nombre. Aunque lo condenaron en Ruanda, nunca estuvo preso porque al momento del juicio estaba en Estados Unidos y entre ambos países no hay acuerdo de extradición.