Tenía los intestinos colgando, así que la metieron en una bolsa antes de que su madre pudiera verla

Advertencia: las siguientes imágenes pueden herir la sensibilidad de algunas personas.

Elliotte Sargent tuvo que pasar los primeros 63 días de su vida encerrada en un frío, grande y estéril cuarto d un  hospital. Era en ese momento absolutamente necesario, ya que esta hermosa pequeñita se desarrolló con una rarísima condición llamada “gastroquisis”: esto significa que varios de sus órganos, incluyendo su estómago, tracto gastrointestinal y trompas de Falopio, estaban fuera de su cuerpo.

Afortunadamente, los doctores descubrieron este problema a tiempo y su madre, Mary, tuvo que pasar también mucho tiempo hospitalizada. 

“Supimos que estaba sufriendo– lo notaron en el examen de las 19 semanas, cuando fuimos a averiguar si era una niña o un niño”

–Mary Sargent–

Apenas Elliotte respiró por primera vez, la metieron a una bolsa especial que sostenía los órganos hacia su cuerpo y antes de que su madre pudiera sostenerla o siquiera mirarla, se la llevaron a cirugía.

Mary dice que su esposo fue invaluable, pues él atestiguó la operación y pudo después describirle a su propia hija.

La cirugía fue exitosa, pero no todos los órganos cabían aún en su pequeño cuerpo así que durante 12 días la niña vivió con el estomago y gran parte del tracto digestivo en una bolsa, mientras la gravedad y el tiempo hacían espacio para ellos.

Sin embargo, al octavo día, Eliotte tuvo otra operación para cerrar un agujero en su estomago y finalmente su madre pudo tenerla en sus brazos.

“Fue un fantástico momento. Completamente maravilloso”.

–Mary Sargent–

Pero no fue hasta los 19 días que esta niña pudo alimentarse con la leche de su madre, aunque desde una botella. Los médicos no dejaron a la niña ir a casa hasta asegurarse de que comiera e hiciera sus desechos normalmente.

Para sus padres se sintió como un milagro cuando los dejaron, por fin, llevarse a su hija.

“Es mi milagro. No sería yo sin ella”.

–Mary Sargent–

La niña necesita exámenes regulares, pero se está recuperando bien y los doctores opinan que no debería necesitar más intervenciones.

Todo indica que crecerá sin anomalías, como una niña común y corriente, claramente feliz, con una familia que la adora.

Seguro será la niña más consentida del planeta!!