Una mamá llamó al 911 para pedir a una Pizza. Pero cuando el teleoperador se dio cuenta de lo que estaba sucediendo…

Es bien sabido que los teleoperadores reciben todo tipo de llamadas, incluso deben aguantarse aquellas bromitas pesadas de personas que no tienen nada que hacer y que solo quitan el tiempo a los demás y a pesar de ser bien sabido que es un número estrictamente para emergencias, nunca falta el chistoso que utilice la línea para jugar.Seguramente estas personas han escuchado todo tipo de historias, unas más fuertes que otras pero no tengo duda de que siempre tratan de ayudar y para ello es necesario desarrollar un sexto sentido pues algunas llamadas son un tanto extrañas, en ocasiones las víctimas se las ingenian para ser ayudados y nos les queda de otras más que mentir o dar pistas y es ahí cuando los teleoperadores deben aprender a distinguir entre una broma y una llamada ¨con claves¨.Un teleoperador comparte una experiencia en donde la llamada que recibió fue sumamente extraña, de principio creyó que se trataba de una broma pero había algo en la voz de la persona que decidió no colgar. La víctima se las ingenió para supuestamente pedir una pizza cuando en realidad estaba pidiendo auxilio.

Esta es la conversación que el teleoperador Keith tuvo con la víctima:

– “911, ¿cuál es su ubicación?”

“73 Apple Street.”

“Ok, ¿cuál es su emergencia?”

-“Quiero encargar una pizza.”

“Señora, está llamando al 911 ¿se trata de una broma?”

“Sí, lo sé, para nada. Sería una grande de pepperoni y champiñones”

“Umm… ¿Está consciente de que está llamando al 911 verdad?”

“Sí, ¿cuánto tiempo tardaría en traerla?”

“Ok señora, entonces ¿Tiene alguna emergencia?”

“Sí.”

“¿Y no puede hablar porque hay alguien en la habitación con usted?”

“Así es, ¿entonces en cuánto tiempo llega?”

“Hay una patrulla a un kilómetro de su ubicación. ¿Hay algún arma en la casa?”

-“No.”

-“¿Se puede quedar en la línea conmigo?”

“No, hasta pronto, gracias”

El teleoperador comprobó que anteriormente se habían hecho varias llamadas denunciando violencia doméstica en ese domicilio así que era claro que algo ocurría y en cuestión de minutos llegaron los agentes a la dirección indicada.

En el interior de la casa estaba un hombre sumamente borracho y la mujer con muchos golpes por todo el cuerpo, su labio sangraba y el ojo lo tenía morado y cerrado por un puñetazo que el hombre le había dado. Inmediatamente la mujer fue atendida en un hospital y el hombre arrestado.A pesar de la situación, esta mujer usó correctamente su inteligencia y afortunadamente hoy se encuentra sana y salva, relata el teleoperador quien asegura que sin duda esa fue una de las llamadas más raras que ha recibido.

Es triste saber que casos como este van en incremento pero la valentía de esta mujer fue de gran ayuda para que las cosas no terminaran peor. Además, muy importante el sexto sentido del teleoperador ¿no crees?