Le robaron a su hijo cuando tenía 1 año. 21 años después recibe una llamada de la policía para decirle que lo han encontrado

María Mancia vivía en California con su esposo, Valentín Hernández, y su hijo de 18 meses, Steve. Pero un día, cuando regresó a casa, había sucedido algo espantoso. Al abrir la puerta principal notó un extraño silencio y enseguida supo que algo andaba mal. Recorrió la casa rápidamente y registró cada habitación hasta que asegurarse de que le faltaba algo muy muy importante.Steve, su hijo, había desaparecido. Pero no solo él. Su marido se había ido sin dejar ninguna nota o indicación del lugar al que se dirigía. Incluso se tomó el tiempo de llevarse todas las fotos de Steve, ¡incluso las imágenes del ultrasonido que le habían tomado durante el embarazo! María estaba devastada. Tenía que enfrentar la realidad: Valentín había secuestrado a su único hijo.

Sin pensarlo, María acudió con las autoridades pero estas no le dieron muchas esperanzas debido a que no había fotografía alguna de su bebé. Ella decidió no rendirse y finalmente encontró una foto de su bebé en blanco y negro y algo desgastada en casa de los abuelos, de algo podía servir y además, era lo único que le quedaba de él.

El tiempo siguió su curso y María no recibía buenas noticias sobre el paradero de Steve. Toda investigación parecía inútil, más cuando no se tenía un retrato claro del pequeño que pudiese ayudar.María no se rindió pero las autoridades si y dieron por cerrado el caso. Pasaron 20 años y continuaba haciéndose mil preguntas sobre su hijo quien ahora era todo un adulto. Todos los años los vivió con la esperanza de volver a verlo, su único recuerdo era aquella fotografía desgastada. Poco a poco perdía la fe pero entonces ocurrió un milagro…Pero un día la policía de San Bernardino descubrió una pista que los condujo hasta la ciudad mexicana de Puebla. Allí encontraron a un hombre joven que estaba sano y salvo. María recobró la esperanza, pero trató de mantener la calma; después, de todo, podría tratarse de otra persona. Se llevó a cabo una prueba de ADN; María esperaba ansiosamente los resultados.

Y después llegó una noticia no buena, sino increíble: ¡el joven era Steve!

Cuando María supo que seguía vivo, no pudo contener las lágrimas. ¡El momento con que había soñado toda su vida por fin se hizo realidad! Cuando vio a Steve por vez primera después de tan larga separación, se sentía nerviosa y eufórica al mismo tiempo. Madre e hijo se abrazaron, y este encuentro no pudo ser más hermoso y sobrecogedor.¡Se convirtió en un hombre muy guapo! Han pasado 20 años, pero el amor que los une sigue siendo fuerte.

Para Steve, este momento estuvo lleno de emociones fuertes. “Fue un shock“, expresó él. “No sabía si ella seguía viva o no. Recibir una llamada para comunicarme que habían encontrado a mi madre y que ella me había estado buscando fue como un cubo de agua fría. ¡Pero qué bien, qué bien!”.Con motivo de este reencuentro largamente esperado, el joven trajo un regalo muy especial para su mamá: fotografías de él. María, quien había pasado más de dos décadas mirando la única foto que tenía de su hijo, no tenía palabras para describir su felicidad.

María y su hijo tenían mucho que contarse. Steve estaba estudiando Derecho en México, pero tenía la esperanza de continuar sus estudios en Estados Unidos. Estar cerca de María sería una gran oportunidad de compartir nuevas experiencias que compensaran un poco todas las que se perdieron durante el tiempo que estuvieron separados.

En cuanto a Valentín, el “padre secuestrador”, ha desaparecido una vez más sin dejar rastro alguno. Incluso algunas personas han dicho que murió. Pero lo más importante para María y Steve es disfrutar de una nueva vida juntos.

Es increíble este reencuentro entre madre e hijo después de dos décadas, no cabe duda de que la esperanza es lo último que se debe perder pues la vida siempre nos acaba por sorprender. COMPARTE su ejemplo y no olvides apoyar con un me gusta esta maravillosa historia.