4 Preguntas mágicas que debes hacerle a tu hijo a diario

Científicos descubrieron que al día, en promedio, dedicamos al niño 12,5 minutos. De este tiempo, 8,5 se destinan a reproches y prohibiciones. Solamente 4 minutos quedan para una comunicación afectuosa.

La escritora Jamie Harrington elaboró 4 preguntas que debes hacerle a tu hijo todos los días. «Hazle a tu hijo preguntas abiertas a las que no pueda responder con un simple „sí“ o „no“. Esto anima a los niños a describir sus sentimientos y evaluar sus acciones», asegura. Entonces ¿cuáles son estas preguntas mágicas?

¿Qué tal ha estado tu día?

7665760-1-1473770606-650-6898a2519a-1-1473874887Si al principio el niño no entra en confianza y sólo dice «bien», «todo bien», etc., no vale la pena presionarlo para que responda lo que pretendes. Cuéntale sobre tu día y verás que, hasta el niño más introvertido, empezará a compartir contigo lo que lleva dentro.

¿Cómo vas con tus amigos?

7665860-2-1473770594-650-6898a2519a-1-1473874887Puedes preguntarle sobre un amigo en concreto o sobre todos en general. Es importante que el niño confíe en ti y no tenga miedo de contártelo todo.

¿Hoy te pasó algo bueno?

7665910-3-1473770581-650-6898a2519a-1-1473874887Cuando hace mal tiempo o después de un examen de matemáticas complicado, es difícil recordar algo agradable que te haya pasado durante el día, hace falta primero que pase algo que te ponga de buen humor. Por ejemplo, sin previo aviso, ir al cine, compartir juntos algunos juegos de mesa en casa, etc. Estas fantasías te sacarán a ti y a tu hijo de pensamientos pesados y lo llevarán a una onda de emociones positivas.

¿Necesitas mi ayuda?

7665810-4-1473770565-650-6898a2519a-1-1473874887Todos sabemos lo difícil que es, a veces, pedirle ayuda a alguien. Es poco probable que un niño que no está acostumbrado a recibir ayuda en cosas pequeñas, te reclame en una situación difícil. Por eso, empieza por lo pequeño: ofrécete a arreglar con él su habitación, a ayudarle con sus deberes. No temas mimar a tu hijo/hija porque cuanto más lo ayudes en cosas pequeñas, más crece la posibilidad de que, en caso de conflicto serio, el niño acuda a ti, si lo necesita, para recibir un consejo. Sin embargo, esto no significa que haya que empezar a hacerlo todo por el niño.

Escuchando a tu hijo, no lo interrumpas y no te apresures a sacar conclusiones y juzgarlo antes de tiempo. Coméntalo sólo cuando te lo pida. No evites el contacto físico, abraza a tu hijo o tómalo de la mano. Si ahora estás de mal humor o no tienes tiempo, díselo con toda sinceridad y acuerda un tiempo en el que puedas estar con él más tarde.

Vía: GenialGurú