Nunca te lamentes de envejecer 👵, es un privilegio negado a muchos…

Muchas personas temen que llegue el día de su cumpleaños, ya que eso significa sumar un año más de vida y también alguna que otra arruga o signo de envejecimiento. Temen responder a la odiada pregunta: ¿qué edad tienes? como si cumplir años fuera signo de vergüenza.captura-de-pantalla-2016-11-06-a-las-09-30-23Envejecer es un privilegio, un arte, un regalo. Sumar canas, arrancar hojas en el calendario y cumplir años debería ser siempre un motivo de alegría. De alegría por la vida y por lo que estar aquí supone.

DEBEMOS DAR LAS GRACIAS POR CADA AÑO CUMPLIDO.

Y es que vivir tiene la peculiaridad de que va de la mano con el tiempo, que hace que en nuestro rostro aparezcan arrugas y que de vez en cuando tengamos achaques. Pero todo eso es el reflejo de la vida, algo de lo que nos podemos sentir muy orgullosos.

Tenemos que agradecer la oportunidad de cumplir años, pues gracias a ella cada día podemos compartir momentos con aquellas personas que más queremos, podemos disfrutar de los placeres de la vida, dibujar sonrisas y construir con nuestra presencia un mundo mejor…

LAS ARRUGAS SON EL REFLEJO DE TODO LO QUE HEMOS REÍDO.

Las arrugas son un sincero y bonito reflejo de la edad contada con las sonrisas de nuestros rostros. Pero cuando empiezan a aparecer nos hacen darnos cuenta de lo efímera y fugaz que es la vida.

No intentes eliminarlas, ni te lamentes por tener arrugas en la cara. Cada una de ellas significa un momento en el que has sido plenamente feliz y en el que has reído con ganas, con fuerza, como si el mundo fuera a acabarse al día siguiente.

LA VIDA ES LO QUE PASA ENTRE LA NIÑEZ Y LA VEJEZ.

No te lamentes de envejecer. La vida es un regalo que no todos tenemos el privilegio de disfrutar. Es un frasco de suspiros, de tropiezos, de aprendizajes, de placeres y de sufrimientos. Por eso, en sí misma, es maravillosa.

¿QUE CUÁNTOS AÑOS TENGO?

  • Tengo la edad en que las cosas se miran con más calma, pero con el interés de seguir creciendo.
  • Tengo los años en que los sueños se empiezan a acariciar con los dedos y las ilusiones se convierten en esperanza.
  • Tengo los años en que el amor, a veces es una loca llamarada, ansiosa de consumirse en el fuego de una pasión deseada. Y otras un remanso de paz, como el atardecer en la playa.
  • ¿Qué cuántos años tengo? No necesito con un número marcar, pues mis anhelos alcanzados, las lágrimas que por el camino derramé al ver mis ilusiones rotas… Valen mucho más que eso.
  • ¡Qué importa si cumplo veinte, cuarenta, o sesenta!…Lo que importa es la edad que siento.
  • Tengo los años que necesito para vivir libre y sin miedos. Para seguir sin temor por el sendero, pues llevo conmigo la experiencia adquirida y la fuerza de mis anhelos.
  • ¿Qué cuantos años tengo? ¡Eso a quién le importa! Tengo los años necesarios para perder el miedo y hacer lo que quiero y siento.