Los médicos derribaron de golpe la puerta. Se quedaron sorprendidos al ver el esqueleto en el suelo

Desde jóven, Hanna Koestler, tuvo que lidiar con la enfermedad llamada anorexia nerviosa. En donde ella asocia la aparición de su trastorno a la tendencia de su familia de mudarse constantemente. Solía sentirse sola y anhelaba tener un sentimiento de estabilidad.

Hoy por fin, a los 22 años, puede sonreír de nuevo. Hanna casi muere de inanición. ¿Lo peor? Su mente le ordenaba que dejara de comer.captura-de-pantalla-2016-11-02-a-las-10-10-53Ella nació en Australia, pero ha vivido en muchos países alrededor del mundo, incluidos China, Corea del Sur, Estados Unidos y Japón. Ella cree que esta vida de nómada fue la causa que desató su enfermedad. Se esforzaba por tener amistades duraderas  y constantemente se encontraba en entornos que le resultaban totalmente ajenos. Controlar lo que comía le ayudaba a sentir más estabilidad en su vida.

Ella dejó de comer todo tipo de grasas y carbohidratos, es por eso que bajo de peso muy rápidamente, pero nunca estaba satisfecha con el resultado. Cuando Hanna tenía 17 años, medía 1,80 m y pesaba solamente 52 kilos. Su cara parecía hundida y perdía mucho cabello. Finalmente, sus padres la llevaron al médico.captura-de-pantalla-2016-11-02-a-las-10-07-27La única sugerencia que les dieron fue que cocinaran con más frecuencia y permanecieran con su hija mientras ella comía. Pero eso no les ayudó en nada, ya que Hanna se enfurecía si la forzaban a comer algo que no estuviera incluido en su “lista” de alimentos permitidos. Incluso le llego a lanzar un plato de pasta a su mamá una vez, ya que contenía un poco de queso parmesano. Hannah recuerda: “Mi madre hizo todo lo posible por ayudarme, pero yo no se lo permití. Por suerte, ella fue capaz de distinguir entre mi persona y mi enfermedad”. A pesar de los obstáculos, Hannah ganó algo de peso y se graduó del bachillerato. Su índice de masa corporal (IMC) rondaba los 17 puntos. Sus padres estaban muy contentos con sus progresos y estaban convencidos de que estaba preparada para vivir sola en Australia. Parecía ser una persona “normal” nuevamente.captura-de-pantalla-2016-11-02-a-las-10-16-15El abuelo de Hannah vivía en las cercanías y se ofreció a  echarle un ojo a Hanna mientras sus padres estuvieran en Japón. Pero tan pronto como sus padres se marcharon, Hannah empezó a limitar su dieta nuevamente, pero esta vez fue más estricta, al punto de que solo consumía tres galletas de arroz y bebía un vaso de agua al día.

Me encontraba tan mal que me pesaba 10 veces al día”, dijo Hannah.

Su peso bajó hasta los 27 kilos y se vestía con ropa para niños. Su circulación era terrible y sus órganos estaban bajo presión. Cuando su abuelo perdió el contacto con ella por algunos días y ella no abría la puerta, llamó a una ambulancia. El equipo médico de emergencia rompió la puerta y encontró a Hannah en el suelo. Los médicos no podían creer  que el esqueleto que tenían frente a ellos siguiera con vida.

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“Los médicos me dijeron que podría haber muerto si me hubieran encontrado unos días más tarde”, dice Hannah. Pasaron cinco meses antes de que le dieran el alta en el hospital. Después se mudó a una clínica de día para recibir un tratamiento intensivo.

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Lento pero seguro, Hannah empezó a recuperar peso. Ha estado documentando su transformación corporal en Instagram , donde escribió: “Sé que las fotos son demenciales, pero quiero mostrarles a los demás a dónde nos puede llevar esta enfermedad. Y además me recuerdan lo lejos que llegué”.

No, I don't wear a size 0. No, I don't have a visible 6-pack. But I am so much more than that. I am a walking miracle. My body loves me so much that it works every day to keep me alive! I've come a long way since that left picture. It was almost exactly three years ago that I was sectioned under the law and saved from myself by being admitted to the intensive care unit of Austria's best hospital. Everyone has a different story and a different reason why an eating disorder decides to take over their life. Know that it isn't anyone's choice and wish to develop an eating disorder – the eating disorder chooses you. But it is your choice to recover! To take back the life that is rightfully yours! To be happy and free! Recovery is the hardest thing I've ever had to do; but it was worth it on so many levels. Not only am I healthy again, but I also grew so much mentally and found strength within myself that I didn't know I had before. Everyone deserves to live life to the fullest and enjoy themselves ❤️

A photo posted by Hannah | Vegan 🌱 | 22 | UK 🇬🇧 (@prosperoushealthylife) on

Hannah trabaja poco a poco para comer bien de nuevo con la ayuda de una terapia conductista (recibe recompensas cuando come bien). Su peso ha regresado a un nivel “normal” y empieza disfrutar de la comida nuevamente. Su cuenta de Instagram se llama Prosperous Healthy Life, donde muestra fotos y recetas saludables. Uno puede ver que lo está haciendo muy bien.

About last night 💃🏼💃🏼💃🏼 Sports Ball was an absolute blast and I was so glad to end my year at uni with all my friends this way 🤗

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Hannah sabe que le queda un largo camino por delante, pero está segura de que va a vencer su enfermedad.

Sus fotos muestran lo que uno puede lograr cuando recibe la ayuda que necesita. Actualmente, parece una persona distinta y se siente feliz de poder disfrutar de la vida. Resulta difícil creer que todas estas fotos pertenecen a la misma chica.

It takes a lot of courage to post this as I haven't talked about my past for a rather long time on here. Looking back at what I've achieved shows me how strong so am and that I can anything I set my mind to. My university exams are coming up and I'm really flustered and scared by them, but I am strong and can conquer them. They are a much smaller obstacle than the eating disorder that consumed me a few years ago 🙏🏻 I've been through hell and back, facing my toughest battle. I became a victim of anorexia during my senior year in high school (September 2011) – it took over every aspect of my life. It got so bad that I was admitted involuntarily to the intensive station at Austria's best hospital at the beginning of September 2012 at a meager BMI of around 10. It took 1.5 years of intense, inpatient treatment for me to heal and recover. At first every bite was a struggle but it gets easier over time. Food was my medicine and as scary as it was, there was no other way to recover than through eating. With every kilogram that I gained, I gained more freedom as well. I'm happy again, I'm in my second year of university, I can look after myself and my body, I can laugh and enjoy myself, I love to row and spend time with friends. Although I'm not 100% comfortable in my body all of the time, I much rather prefer this version of myself – that is strong, carefree, full of energy – than to being too weak to stand, constantly cold and simply existing rather than living. The journey of choosing recovery is hard, but it's the most rewarding thing I have ever done. You learn so much about yourself in the process to becoming free again ❤️

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Ahora Hannah se encuentra en un buen camino y sigue recuperando peso. Es una chica maravillosa y parece que le espera un futuro brillante.

Fuente: nolocreo.com