Esta es la principal causa de divorcio entre las parejas. Y no, no es la infidelidad…

Estoy convencido de que la principal causa de los divorcios no es la infidelidad, los problemas financieros o las diferencias en los caracteres. Todo esto son sólo síntomas de un problema mucho más profundo.En mi opinión, el principal problema de las relaciones de amor es la reticencia de los participantes para invertir en el matrimonio. Sobre este tema, hay mucho de qué hablar. ¿Por qué uno o ambos cónyuges no quieren invertir en el matrimonio? ¿Perdieron el interés, o es que ya no se aman a causa de su pereza?

Sea así o no, muchos estudios sobre este tema demuestran que se puede influir en nuestras emociones, invertir deliberadamente mayor esfuerzo de lo habitual en ellas.

Probablemente todos nosotros sabemos lo siguiente: nosotros amamos con todas las fuerzas de nuestros corazones, aquellas cosas que nos costaron mucho trabajo adquirir. Si usted soñó con un coche nuevo durante 2 años y hizo ahorros para comprarlo, su amor por él no terminara probablemente nunca. Lo mismo se aplica a la relación: si la llama del amor no se mantiene con el cuidado y las atenciones, entonces morirá. A nosotros nos encanta todo aquello en lo que gastamos nuestro tiempo, energía y dinero. La pasión, el interés y el afecto nunca le llegaran a aquel que obtuvo todo eso de forma gratuita y sin esfuerzo.

Piense en lo que esto significa para el matrimonio. Usted empezara a amar más a su cónyuge, si invierte en esfuerzos para asegurar que vivirá en armonía con ella (el). La calidad de su matrimonio es el resultado del esfuerzo hecho. Si ustedes constantemente pelean y no pueden soportarse uno al otro, lo más probable, no es que se dejaron de amar (esto ya es un efecto segundario), sino que ni quisieron ni pudieron mantener la llama del amor encendida.

Por otro lado, esto también significa que si sus sentimientos por su pareja han debilitado, aún pueden ser salvados.

Cada semana hablo con cónyuges a los que no le ha ido bien su relación. Por lo general, después de la primera sesión, le doy a todos el mismo consejo: por el camino a casa recuerden la historia de su primer encuentro, de que los atrajo mutuamente. También es útil recordar los sueños y metas comunes que querían alcanzar juntos y que tenían hace unos años atrás.

Esto es como la arqueología. A veces hay que cavar en lo más profundo del alma, para encontrar algún resto de sentimientos y recuerdos enterrados. Esos recuerdos sencillos de cómo una vez hubo momentos positivos y buenos, hacen sentir de nuevo el amor y la atracción entre la pareja.

¿Pero qué sucede si todo es mucho más complicado?

Sugiero que repita cada día, cinco procedimientos simples que pueden restaurar el amor entre usted y su cónyuge.

1. Como una gran prioridad, pregunte a su cónyuge como le fue el día

Esto es necesario para ambos. Debe recordarse a sí mismo todos los días, que la vida no es difícil sólo para usted. Muestre interés en la vida de su pareja. Interésese por lo que sucede con él (ella), pregunte como esta, como le fue, Es importante que esto ocurra tan solo cruce el umbral de la puerta de la casa.

2. Siempre dele un beso en la llegada y en la despedida

El beso es un poderoso incentivo para los lazos físicos y emocionales entre las personas. También sirve como un recordatorio de que ustedes siguen siendo marido y mujer. Bese a su pareja, cuando va a trabajar, y cuando vuelve del trabajo. Convierta eso en un hábito. Incluso en una rutina.

3. Escríbale

Pregúntele a su cónyuge como se siente. Tal vez en ese momento este particularmente deprimido. Y necesite una alianza emocional que lo apoye.

Por supuesto, una llamada no siempre puede ser apropiada. Así que no dude en escribirle una declaración de amor por correo electrónico. O escríbale en un mensaje en Skype.

4. Háblale. Hacerlo cuantas veces tenga la posibilidad

Cualquier relación requiere de conversaciones. ¿No hay tiempo durante el día? Entonces hable con su pareja unos cuantos minutos al día antes de acostarse. O en el desayuno: no mastique en silencio. Apague la televisión, cuelgue el teléfono. Sólo hable con la persona amada cuando se encuentra cerca de usted.

Puede ser difícil, especialmente cuando sus hijos necesitan de atención constante. No obstante, usted tiene que encontrar tiempo para su pareja, independientemente de su empleo.

5. Abrácense. Al menos 30 segundos una vez al día.

Antes de salir para el trabajo, sentarse a comer o acostarse a dormir, abrace a su cónyuge. El abrazo físico obliga al alma y la mente a establecer una conexión profunda con la otra persona.

Los estudios demuestran que el hecho de abrazar disminuye la presión arterial, así como le conecta fuertemente con la persona que se abraza. ¡Incluso mejora su memoria! El contacto físico, no es sólo sexo.

Su matrimonio no requiere de nada, solo de la intención de solucionar las fisuras causadas por la costumbre y el tiempo. La familia feliz es cuando ambos conyugues conocen lo fácil que es perder lo que tienen. El matrimonio no lo destruye la traición, lo destruye la apatía.