Los peligros del andador: Si piensas comprar una “ANDADERA” para tú bebé, lee ESTO, seguro lo pensaras dos veces

A pesar de estar prohibidas en varios países, muchos padres continúan comprando andaderas para sus hijos, creyendo que les ayudan a caminar mejor, o antes, o que les confieren cierta movilidad y libertad de movimiento.
andaderainfantydeninaalbertoadrianimeridavenezuela__ADDCBB_1Hoy hablaremos de los peligros de usar andaderas para bebés, entre las cuales – contrario a la creencia popular que imperaba en los años 90 – retrasa el desarrollo psicomotor del niño, incluso, según refiere el Dr. Alan Greene, se ha llegado a cuantificar este retraso de hasta 3 días por cada 24 horas de uso total del caminador.

¿Cuáles son las consecuencias del uso de la andadera?

  • Retraso en el desarrollo psicomotor del niño.
  • Retraso en el desarrollo mental del niño, según el Dr. Alan Greene, estos retrasos implican resultados más bajos en pruebas de desarrollo intelectual aún después de 10 meses de haber comenzado a usar la andadera.
  • Retraso en la adquisición de la destreza para gatear y caminar.
  • Riesgo incrementado de accidentes a raíz de su uso.

¿Por qué son peligrosos los caminadores para bebés?

Los bebés van adquiriendo destrezas motoras, tanto finas, como gruesas de forma gradual. la naturaleza es muy sabia, y hace que el bebé humano pida estar en brazos – nada mejor ergonómicamente hablando que un buen portabebés ergonómico – de modo que la posición de ranita al estar en brazos (o colgados) de un cuidador favorezca el desarrollo de las piernas y caderas del niño. Luego los niños comienzan a gatear (aunque no todos lo hacen, muchos sí) y durante el gateo van fortaleciendo sus músculos hasta lograr ponerse de pie y comenzar a andar – un proceso que dura varios meses normalmente.medium_2419026999El niño siente curiosidad por su entorno y esta curiosidad muchas veces le impulsa a tratar de alcanzar objetos que no estén al alcance directo de sus manos, que impliquen la necesidad de desplazamiento. Si nosotros sentamos a un niño en un caminador, además de estar colgado con una parte de su peso corporal recayendo en sus genitales (y la otra parte en los dedos de los pies que tocan el suelo), estamos interfiriendo con este proceso, le estamos colocando en una posición que no es natural, para la cual aún no tiene el desarrollo muscular suficiente, por una parte.

Por otra parte, estamos “poniendo” a su disposición la posibilidad de desplazarse sin haber madurado tanto física como neurológicamente, se le da lo que yo llamaría una falsa autonomía de desplazamiento. El niño logra desplazarse por medio de la andadera adónde le apetece, sin haberlo hecho él realmente, de la manera en que su cuerpo lo necesita. Esto, como comentan diversos autores, retrasa el andar.

Aunado a esto, un niño desplazándose en una andadera puede alcanzar velocidades mucho más grandes que aquella que tendría al gatear, o al tratar de arrastrarse, o caminar cogido del borde de los muebles, o de la mano de un cuidador. Esta velocidad constituye otro riesgo añadido de padecer accidentes. No sólo hablo de casos en los que el cuidador deja al niño “aparcado” dentro del caminador, sino cuando está pendiente, pero desvía su atención incluso por segundos (repicó el teléfono, sonó el timbre, apagó el horno y sacó la comida que está lista, etc.) y puede ocurrir algo inesperado.

Se han reportado innumerables casos en los que un niño en caminador caía por unas escaleras, y otros accidentes domésticos similares, hasta que se prohibieron en diversos países. Incluso en Canadá se multa con hasta $100.000 el simple hecho de poseer un caminador, o bien, con 6 mese de cárcel. El asunto es bastante serio…andador-bebé-768x512Además, el hecho de que un niño que aún no deambula por sí solo pueda hacerlo dentro de un aparato, a menudo equipado con una bandeja con juguetes, unas aperturas para las piernas bastante pequeñas y una base bastante ancha – precisamente para tratar de disminuir el riesgo de volcamiento o de asfixia, en caso de que la cabeza del niño cayera en la apertura de las piernas – le está restando una experiencia muy importante para la adquisición de destrezas motoras: la parte del feedback visual. El simple hecho de poder ver su cuerpo moverse, es gran parte de la experiencia y le ayuda a asimilar y aprender a desplazarse eficientemente, tal y como refieren Siegel y Burton.

Lo más recomendable, si queremos entretener a nuestros hijos un rato es usar juguetes fijos, en los que puedan jugar sentados, en lugar de moverse de manera artificial – desde que comenzaron a recomendarse en Estados Unidos estos juguetes en lugar de los caminadores, disminuyeron los accidentes relacionados con estos aparatos de 20.900 casos al año en 1990, a 5100 casos al año en 2001.

Las lesiones de tejidos blandos representaban un 63% del total, el 91% de los casos presentaba traumatismos en la zona de la cabeza y las fracturas craneales representaban el tipo más frecuente de fractura relacionado con el uso del caminador, en total un 62%. En el 74% de los casos, el mecanismo a través del cual se produjeron los accidentes fue la caída por unas escaleras.

Así que digan lo que digan los abuelos, porque en varias familias he oído comentarios como “pero si tú usaste caminador y nunca te caíste, estás perfectamente bien”, “mis hijos usaron y míralos, caminan bien, yo le quiero comprar un caminador a mi hijo/nieto”,  – con el debido respeto que se merecen – recae sobre nosotros, como padres, la responsabilidad de investigar, contrastar y decidir en base a la información que tenemos disponible hoy en día, si comprar o no un caminador. Desde luego, antes no había tantos estudios al respecto, y si los hubiera, probablemente no estaban tan al alcance de las personas como lo están hoy.

¿Que opinan ustedes del caminador? ¿Ustedes lo usaron? ¿Lo compraron para sus hijos? ¿Que experiencias tienen con el uso del mismo?