La mujer de él mujer se va de casa y lo deja solo con su hijo. Dos días después, ella recibe esta carta.

Al llegar a casa después de una dura jornada de trabajo, el padre solo desea descansar sin escuchar gritos ni llantos de su pequeño o tener que hacer algo en casa. Su mujer cansada de no ser apoyada decide marcharse dejándolo solo con el niño. En ese momento siente que su mundo se ha venido abajo y que su responsabilidad ahora es más grande.

Entre su desesperación decide escribirle estas líneas a su mujer.

dsc_0080-1024x687Mi amor:

Hace unos días tuvimos una fuerte discusión. Llegaba cansado del trabajo y lo único que esperaba era comprensión de tu parte y poder descansar. Deseaba sentarme en el sillón de siempre y ver el partido de futbol tranquilamente.

Cuando llegué te noté de malas pero también cansada, era un verdadero campo de pelea, los niños peleaban y el más pequeño lloraba y tú tratabas de calmarlo y dormirlo pero eso parecía casi imposible.

Deseando huir de tal escena, subí un poco más el volumen del televisor. Entonces te acercaste molesta y bajaste el volumen del televisor reprochándome la poca ayuda que te daba en cuanto a la crianza de nuestros hijos.

Enoja y exaltado te grité que era lo mínimo que podías hacer después de que yo trabajaba todo el día para solventar los gastos del hogar mientras tú solo tenías la tarea de ¨jugar a la casa de muñecas¨.

Sé que dije cosas crueles y tu cansada y con coraje solo terminaste llorando y la discusión parecía no acabar. Entonces decidiste marcharte y dejarme solo con los niños.

Los papeles cambiaron, ésta vez me tocó a mí meterlos a la cama pero antes de ello tuve que darles de cenar. Vi que no pensabas regresar pues pasaste la noche fuera de casa y no llamaste, así que pedí el día libre a mi jefe para hacerme cargo de los niños.

Viví todo lo que tú vives a diario, los berrinches y sus llantos. Anduve de un lado a otro tras ello y me di cuenta que era imposible tener un momento libre para mí, al menos unos cuantos minutos para descansar.

Hice mil cosas al mismo tiempo, tuve que limpiar la casa, vestir a uno de los niños y darle de comer a otro.

Pasé encerrado todo el día sin hablar ni ver a nadie que no fuese solo a los pequeños.

No comí tranquilo ni sentado en el comedor, tampoco lo hice a mis horas pues el tiempo se me fue en darle de comer a uno y otro.

Me agoté física y mentalmente como nunca jamás y desee con todas mis fuerzas poder dormir muchas horas seguidas pero eso fue imposible porque debía despertarme cada tres horas para darle de comer al bebé.

Viví dos días y dos noches en tus zapatos y ahora es que puedo entenderlo todo.

Entiendo tu carácter y tu humor, tu cansancio, que ser mamá te obliga a renunciar a muchas cosas, entiendo que serlo es sumamente agotador, mucho más de lo que puede llegar a ser cualquier otro trabajo.

Pude entender la tristeza de tener que renunciar a tu profesión por dedicarte a la crianza de nuestros hijos, y aun a pesar de ello lo has hecho con mucho amor.

Entiendo los sacrificios que has hecho de no hacer más cosas por ti, ya no frecuentar a amistades o tener tiempo para consentirte.

Entiendo lo difícil que puede llegar a ser estar encerrado todo el tiempo perdiéndote de todo tu mundo exterior e inclusive pude llegar a entender tu enojo al escuchar criticas de como educas nuestros hijos, ahora entiendo y me doy cuenta que nadie mejor que tú para saber cuál es la mejor forma de hacerlo.

Entiendo el gran significado de ser mamá, el enorme trabajo que realizas día a día y que casi nunca es valorado ni remunerado.

Te escribo no solamente porque te necesite aquí a nuestro lado sino también porque te echo mucho de menos y porque necesito decirte a diario la gran mujer que eres, lo mucho que te admiro y lo valiente que has sido, lo estás haciendo muy bien amor y yo quiero vivir esta etapa contigo y no perderme ni un solo día más de la crianza de nuestros hijos.

Con amor, tu esposo

Comparte esta hermosa carta esperando le llegue a muchas mamás, pues se ha hecho en homenaje a ellas y a la grandiosa labor de amarnos y cuidarnos. ¡Gracias mamá!