“Malas noticias: estoy muerta”. Esta carta de despedida hizo llorar y reír a 100.000 personas en Facebook

Hace tiempo encontramos en internet una conmovedora carta que una mujer llamada Helen, una residente de EEUU, escribió para su pequeña hija. La mujer había recibido un terrible diagnóstico después de un chequeo rutinario hace más de 2 años. Helen tenía 36 años y lamentablemente  tenía cáncer de mama.

A finales del  2015, los médicos le dieron la lamentable noticia y no le dieron esperanza alguna y además, le anunciaron que sólo le quedaban aproximadamente 5 semanas de vida.  

Estas semanas decidió utilizarlas para escribirle una carta a su pequeña hija de 5 años. En ella le expone algunas etapas de la vida por las que tendrá que pasar: su primer día de escuela, su primer beso, el permiso de conducir, entre otras.

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Helen también decidió escribir una carta muy especial a su familia y amigos. Después de un tiempo de que Helen falleciera, su esposo decidió compartir la carta que Helen escribió antes de morir en las redes sociales, pues así lo quería ella. Sus palabras son la clara prueba del amor tan profundo e incondicional de esta mujer así su hija, familia y amigos.

“Desafortunadamente si están leyendo esta carta es que no hay buenas noticias, se debe a que he fallecido ¿no?, pero a pesar de esa mala noticia hay una muy buena, ¡tú estás vivo! (o tal vez es que tienen wifi en el más allá y es así como me estoy comunicando contigo). Sí, es un mal chiste, lo acepto. No tengo palabras para sanar lo que ahora sienten con mi partida. Pero pese a ello, no pueden imaginar lo contenta que estoy por haber vivido una vida llena de amor, alegría y maravillosos amigos. Soy afortunada de poder decir sinceramente que no me arrepiento de nada y que empleé toda mi energía para vivir al máximo. Los quiero muchísimo y me voy dando las gracias por esta vida tan maravillosa y bendecida que me tocó vivir.

Sea cual sea la religión que te haga feliz, me alegra que la tengas. Sin embargo, respeta el hecho de que nosotros no seamos religiosos y por favor, no traten de decirle a mi pequeña que me he ido al cielo, ya que, aunque sé que lo haría de buena fe, tal vez ella podría pensar que quise irme a otro lugar y la abandoné, cuando perfectamente sabemos que las cosas no han sido así.

Todos saben cuánto luché por quedarme junto a ella y es que no hay ningún sitio, NINGUNO, donde quiera estar que no sea con ella y mi amado esposo. Por favor, no la confundas y dejes que piense por un segundo que esto no es verdad. Porque no estoy en el cielo. Estoy aquí. Pero ya no estoy en ese cuerpo que se rebeló contra mí. Mi energía, mi amor, mi risa, esos increíbles recuerdos, todo esto está aquí contigo.

Por favor, no piensen en mí con tristeza o tal vez lastima. Sonrían sabiendo que la hemos pasado  juntos y que el tiempo que pasamos ha sido realmente grandioso.  Odio ser motivo de que algunos no la estén pasando nada bien, ya que puedo recordar perfectamente cómo me gustaba hacer sonreír a la gente, así que por favor, en lugar de mortificarte pensando en mi trágico final, ríe con nuestros recuerdos y lo bien que lo pasamos, lo pido con el corazón en la mano.

Por favor, traten de contarle anécdotas a mi pequeña para que sepa cuánto la ama su mamá. Quiero que sepa que siempre estaré muy orgullosa de ella y que no hay nada que me haya gustado más que ser su mamá.  Sin duda me llevo en mi corazón cada momento que pasé con ella fue, pues sentí una felicidad que no conocía hasta que ella llegó a nuestras vidas.

No quiero escuchar que digan que el cáncer me venció. Porque el cáncer se ha podido llevar mucho de mí, pero nunca se llevó mi amor, mi esperanza o mi alegría. No era una “batalla”, era solo la vida, que muchas veces es tremendamente injusta y aleatoria. Así es como es muchas veces. A mí no me venció y creo que la forma en que viví con cáncer durante años debe ser considerada como una gran victoria.  Por favor, recuérdenlo.

Quiero recalcar que lo más importante para mí, es haber pasado casi diez años con el amor de mi vida y mi mejor amigo, mi esposo.  Con él pude comprobar que el amor verdadero y las almas gemelas existen. Cada día estuvo lleno de amor y risas junto a él. Es, sin duda, el mejor esposo del mundo.  Durante toda la basura del cáncer, nunca flaqueó, cuando la mayoría de la gente hubiera salido corriendo. Incluso en los peores días que pudieras imaginar, encontramos un motivo para reírnos. Lo quiero más que a mi vida y realmente pienso que un amor tan especial como el nuestro durará toda la vida.

El tiempo es la cosa más preciada del mundo y haber compartido mi vida con él durante tanto tiempo es algo por lo que estoy increíblemente agradecida. Te quiero, amor.

Creo que nuestra pequeña es nuestro amor convertido en vida. Esto es algo precioso. Me parte el corazón en pedazos tener que despedirme. Si es al menos la mitad de duro que es para mí, me duele mucho más porque lo último que quiero en este mundo es ponerlos tristes o sentir que los he abandonado.  Espero que con el tiempo puedan pensar en mí y reír y sonreír, porque hemos tenido una vida increíble.  Busca en Google la eulogía del físico y verás que siempre estaré contigo de algún modo. Sé que si te paras y miras detenidamente, me verás (de la forma menos siniestra posible). Eres mi vida entera y cada momento que pasamos juntos lo atesoro para siempre en mi corazón.

Amigos, les doy las gracias por todos los años y la aventura compartida. Y gracias a todos mis maravillosos doctores y enfermeras, que cuidaron tan bien de mí. No dudo por un momento de que quienes me cuidaron dieron todo lo posible por mi bienestar pero a veces el destino está tan marcado que ya no hay mucho por hacer.

A todos les deseo de todo corazón una larga y saludable vida, y espero que aprendan a apreciar cada día tanto como yo lo hice.  Si van a mi funeral, por favor, pongan una barra libre que me hubiera hecho sentir orgullosa.

También complázcanme con “Keg on My Coffin” a todo volumen y bailen en el bar por mí (recordemos viejos días). Celebren la belleza y fortuna de la vida con una super fiesta porque saben que es lo que quiero y así lo creo en cierta forma.

Yo encontraré una forma de estar allí también (ya saben cómo odio perderme la diversión). Estoy deseando perseguirlos a cada uno de ustedes, así que esto no es tanto un adiós sino un hasta luego. Por favor, háganme un favor y tómense unos minutos para reflexionar sobre lo frágil que es esta loca aventura de la vida. Y no olviden que: cada día cuenta”.

Esta hermosa carta se ha vuelto viral y ha sido compartida miles de veces. El esposo de esta valiente mujer nos comparte que su pequeña heredado la fuerza y espíritu de su madre y que el alma de ésta vive a través de la sonrisa y los preciosos ojos de la pequeña.

Ayúdanos a compartir este increíble mensaje ¨cada día cuenta¨ y recuerda vivir la vida, como si fuese tu último día.