MUJERES: Preocúpense por sus propios úteros y dejen de preguntar estas cosas tan HIRIENTES

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¿Por qué lo hacemos? A nosotras nos lastima, sin embargo seguimos haciendo este tipo de preguntas a otras mujeres. Es hora de DETENERSE.

¿Por qué lo hacemos? A nosotras nos lastima, sin embargo seguimos haciendo este tipo de preguntas a otras mujeres sabiendo que podemos llegar a lastimarlas. Dejemos estas preguntas y comentarios odiosos de una vez por toda.

¿Todavía no tienen hijos? ¿Y qué esperan?, le preguntan a una mujer de 30 años que sonríe, al responder algo que las calle y no les dé pie a seguirla hiriendo.

Esa mujer ha perdido 4 embarazos, ha decorado 4 habitaciones para sus futuros 4 hijos. Ha llorado por cada uno de ellos, ha sufrido por la desilusión de su esposo. Ella ha tenido que explicarle a sus suegros que está tratando de cumplirles el sueño de hacerlos abuelos. Ha llorado por que hay mujeres que no quieren tener hijos y quedan embarazadas aún usando anticonceptivos.

Por las noches el sueño la abandona y no para de preguntarse por qué a ella la vida le niega la posibilidad de dar vida. Los médicos le dijeron que no ven ningún problema en su salud, pero su cuerpo rechaza sus embarazos. Ha llorado por la frustración de su marido. Los tratamientos han fracasado y llora cada mes que su período llega como una alarma de despertador que le dice que volvió a fracasar.

Ha tratado de ser madre desde su noche de boda, no está esperando nada, pero no puede caminar con una señal en la frente que diga lo que ha sufrido.

Con una sonrisa escondida detrás de las líneas que ya surcan sus ojos, no por su edad, sino por su sufrimiento. ¿Cuál es la necesidad de preguntarle qué está esperando?

¿Cinco hijos? Espero que ya hayan decidido cerrar la fábrica, exclaman con una carcajada, por que de alguna manera, piensan que su comentario es un chiste.

Una mujer de 32 años, responde con una sonrisa amable, pero sin ninguna palabra.

Ella ha llorado por que no pudo contestar que en esos precisos momentos, está cargando una sexta vida en su vientre, pero como ya tiene 5 hijos, a las demás personas no les parece.

Ella ha llorado por que no puede celebrar abiertamente la felicidad que le trae ser madre. Llora por tener que disimular que ya no quieren más hijos, cuando una docena, suena como una buena idea. Llora por las invitaciones que le especifican que busque una niñera y que no traiga a su jardín de infantes.

Llora por que desde niña soñó con tener tantos hijos como sus abuelos. Llora por que su vida no tendría sentido sin cada uno de esos pequeños que la llaman mamá. Llora por que aunque sus hijos sólo le cuestan a ella y a su esposo, el mundo la trata como si todos tendrían que estar sufriendo ‘la consecuencia’ de su existencia, cuando para ella es la bendición más grande del cielo. Llora por que los educa para que sean hombres y mujeres de bien, mientras los demás los discriminan asumiendo que es imposible que puedan ser bien criados por ser ‘tantos’. Llora por que lo que ella está haciendo no es una maldad contra el mundo, es simplemente su sueño y quiere vivirlo en paz.

¿Un solo hijo? Pobre, es horrible ser hijo único. ¿Cómo no le diste un hermanito?

Una mujer de 42 años, agacha la cabeza y absorbe la respuesta.

Su único hijo es el fruto de un milagro. Luego de que la ciencia, la vida y sus esperanzas la abandonaron, el cielo le regaló un milagro. Su hijo es su vida y llora por no haberle podido dar un hermano. Llora por los sueños frustrados de su esposo de tener una gran familia y una mesa redonda rodeada de risas durante las fiestas.

Llora por la soledad de su hijo. Llora preguntándose si fracasó como mujer. Llora por que soñó con ese hijo, pero sufrió de una terrible depresión post parto. Llora por que luego de tener a su único hijo, siguió tratando hasta el último momento de su vida reproductiva, de ser madre otra vez, pero no puedo. Llora por que su vientre ya no podrá crear más vidas y los sueños de su esposo, suegros y padres deben desaparecer mientras su último período se desvanece.

NO PREGUNTES y juzgues, nadie sabe qué está detrás de una sonrisa tímida y de un vientre. Concentrémonos en nuestras vidas, recordemos que lo que para nosotras puede ser un chiste, para ellas puede ser sólo dolor.